Aquel niño, con la habitación cubierta de posters de jugadores del Real Madrid, que soñaba con vestir y jugar de blanco, ayer vio su sueño cumplido.
Se vio con la camiseta blanca en el flamante y remodelado Santiago Bernabéu, presentado por todo lo alto ante 80.000 aficionados que coreaban su nombre, y no era un sueño. Kylian Mbappé, ya era jugador del Real Madrid.
Lo de Florentino Pérez y Kylian Mbappé, es un sueño cumplido.


