Muchas cosas se pueden decir y se dicen del clásico de anoche, pero una sobre todas ellas está clara, a pesar del intento ridículo de independentistas y del Tsunami Democrátic que se quedó en tormentilla dentro del Camp Nou con numeritos que rayaban lo infantil lanzando balones al campo, acto que en una muy buena realización televisiva no se vio, al igual que no se vio el cartelito referente a España, el fútbol ganó, ganó porque nada impidió en ningún momento la disputa y el disfrute del partido, ganó porque fue en esos términos un partido tranquilo sin más incidencias que las deportivas y futbolísticas, y con eso ganamos todos.
Tampoco nos enteramos los que lo seguimos por televisión, de los consabidos cánticos de estos grupetes, al menos yo no me enteré, aunque tampoco habría hecho nada de haberlos escuchado, creo que solo son ruido que no van a ir a ninguna parte, como no han ido en ocasiones anteriores, y con todo ello gana el fútbol.
Fue una mala idea haberlo jugado donde se jugó aunque lo normal sea que se juegue ahí, pero no de cualquier manera y cualquier precio, sigo pensando que debieron de haberlo jugado fuera de Cataluña, pero en un mal intento de normalidad que se sabía que no se iba a dar, porque desde sus precedentes nada era normal, con perdón de la expresión, la cagaron.
Espero que un futuro, ya que esto lamentablemente se repetirá, tomen medidas desde el primer momento, medidas que en lugar de llevar a un aplazamiento, lleven a disputar el encuentro en campo neutral, Sevilla por ejemplo, lejos de todo este esperpento que nos da mala imagen a todos, Cataluña la primera.
En cualquier caso y de cualquier manera insisto en que en el césped, el clásico le ganó el fútbol.

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