La Supercopa de España llegó a su fin en esta primera edición que se juega a cuatro, con la igualadísima final en el Real Madrid y el Atlético de Madrid y que acabó cayendo en manos merengues tras llegar a la tanda penaltis, y toda la edición, final incluida, ha estado llena de polémica desde el principio.
Primero, por jugarse en Araba Saudí, ni decir tiene el por que de la polémica que ha suscitado el lugar, aunque al final el fuego no haya sido tan intenso como se pudiera creer en principio. Cuestiones políticas aparte, luego llegaron las quejas y protestas de quienes la habrían jugado con el formato anterior, especialmente las del Barça que es quien más se ha quejado al respecto, no veían bien las invitaciones a la copa de los equipos madrileños, y es que hay que entender y aceptar que el formato ha cambiado, y esa Supercopa a la que estabamos acostumbrados, ya no se juega, aunque entiendo que se quejen, y más después de haber sido eliminados por los invitados, les han eliminado de su propia fiesta. Dicha eliminación, para el Barça ha sido la gota que colma el vaso a un largo camino de traspies que empezó en Roma, y Ernesto Valverde ya no tiene defensa posible, con lo que a esta hora, sus minutos en el club azulgrana están contados, a la espera de ver quien será su sustituto, ya veremos si es un entrenador puente, o uno a medio plazo, ya que a largo no puede ser por las elecciones que se avecinan en el club para 2021.
La Supercopa ha cambiado, ya no es a dos, ahora la bailan más y hay que aceptarlo y adaptarse a ello, y oye, no me parece mal, este formato le da más emoción, y un apunte para los que se quejan de que especialmente el Madrid la ha jugado y ganado sin ganar nada antes, ni liga, ni copa, en la Champions no todos los que la juegan, son campeones de algo y nadie se queja, ni el Barça. Si estoy con los que dicen que solo se va a por el dinero, es evidente que ha sido un componente muy claro a la hora de sacarla de España, hecho con el que no estoy de acuerdo, aunque ahora todos los paises se apunten a la moda, como Italia, que jugó su copa en las mismas tierras. No todo vale por el dinero, y mucho menos un viaje de ida y vuelta tan largo, con el calendario tan cargado que hay, tampoco entiendo tantos días entre las semifinales y la final. Está claro que este formato se puede mejorar mucho, aunque habrá que esperar, ya que las dos próximas ediciones se jugarán en el mismo lugar.
En cuanto al campeón se refiere, el Real Madrid, es justo campeón a pesar de la polémica que ha generado la falta de Valverde a Morata y que le costó la roja directa, pero que evito una ocasión clara de este frente Courtois que podría haber decantado la balanza del lado colchonero. Un par de cosas hay que tener claras al respecto, una, que la falta no fue temeraria ni le rompió, y dos, que hecha esa falta en cualquier otra dirección, habría sido tarjeta amarilla. Si hasta Simeone dijo que hizo lo que tenía que hacer, dijo que cualquiera en su lugar habría hecho lo mismo, no puso el grito en el cielo.
Hay cosas que no son para tanto, solo es fútbol.

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