Si tengo que escribir sobre lo más importante del día en lo que se refiere al mundo del deporte, sin ninguna duda tengo que hacerlo sobre el Villarreal CF y sobre Zinedine Zidane.
La cara de Gerónimo Rulli era la de un niño asustado, o al menos me lo parecía, a la hora de tirar el penalti, no se creía que tuviera que tirar él, pero si, le tocaba, y si fallaba él y no lo hacía De Gea, el Villarreal, una vez más se quedaría a las puertas de un título, sin embargo y a pesar del susto inicial, Rulli lanzó tan bien el penalti, que David, aún adivinándole el sitio, no lo pudo parar, el marcador se ponía 11-10 y todo quedaba en las botas del ex-portero del Atleti. Casi sin duda, para un portero debe de ser un marrón tirar un penalti, y para el guardameta ese penalti se convertiría en poco menos que una pesadilla. Rulli le adivinó y le paró el penalti, y sus guantes le dieron una victoria histórica al submarino de Castellón, la cual despertó a los haters de De Gea, que no tardarían en vapulearle.
Toda Villarreal, club y afición levantaban un título que hace historia en el mundo del fútbol y en sus vitrinas. Todos nos hicimos anoche del Villarreal y levantamos la copa con ellos. Anoche, y hoy también, Villarreal se escribe con v de VICTORIA.
Parece claro que al menos, una de las causas de su marcha, es el desgaste, la temporada, plagadaa de lesiones, no ha sido buena, se ha terminado sin ningún título en las vitrinas, y las críticas por la gestión de la plantilla, no han ayudado a que la cosa sea mejor; se dice también que el Zidane no se ha sentido respaldado por el club en esos momentos de críticas, lo cual ha hecho una combinación fatal. Parece claro que el entrenador había perdido crédito dentro de la directiva y de ahi la falta de apoyo en esos momentos, y es que ya se sabe que cuando un entrenador está más cerca de la puerta de salida que del banquillo, el club suele dejarle solo.
Si esto último, esta falta de apoyo es cierta, me parece fatal hacia quien es el segundo mejor entrenador de la historia del club, no nos olvidemos que se va con 11 títulos en su palmarés, solo tres menos que Miguel Muñoz, el entrenador más laureado del club con 14 títulos. No nos olvidemos tampoco de las tres Champions League consecutivas que se han ganado con ZZ en el banquillo. Por tanto, no le despidamos de un portazo, por una mala temporada, ni por dos, no se lo merece. Habrá hecho cosas mal, cosas mejorables y cuestionables, pero no se merece despedirle a las patadas. Se merece un adiós con agradecimiento y reconocimiento por parte de todo el madridismo, porque sus títulos ya son eternos en las vitrinas del Real Madrid, y es de bien nacidos, ser agradecidos.
¡Au revoir, Zizou!.


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