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jueves, 6 de abril de 2023

MAREA BLANCA EN EL CAMP NOU

Que el 0-1 del partido de ida era un resultado al que se le podía dar la vuelta, estaba claro, pero nadie, ni de una parte, ni de la otra, nos podíamos imaginar el partido y el resultado que vimos anoche en el Camp Nou. 

A pesar de los favoritismos, a pesar de los últimos resultados entre los dos, a pesar de todo, los Barça-Madrid son otra cosa, son otro partido, en ellos puede pasar de todo, y al Madrid nunca hay que darle por muerto. 

El Madrid tomó el Camp Nou, no se achantó por el ambiente, el resultado, ni por nada, todo lo contrario. El Real Madrid asaltó el campo del Barça como lo en los grandes partidos, como en las grandes noches de Champions, como si fuera una final, porque lo era, se jugaba mucho, era más que pasar o no pasar, era una cuestión de orgullo. 

Benzema puso la firma a una gran noche que tiñó de blanco el cielo de Barcelona, tapó bocas y junto a Ancelotti dejó retratados a aquellos que les daban por acabados, a aquellos que vaticinaban su final. Han demostrado que el fútbol no es cuestión de edad, y si de experiencia, la que puso el Madrid ante un imberbe Xavi que ha perdido ya su ¿noveno titúlo? con el Barça. 

Por el lado culé, ahora no vale echarle la culpa al árbitro, no valen conspiranoias arbitrales. Donde antes se decía que no se ganaba por los árbitros, no vale decir ahora que se ha perdido por ellos, no vale. Lo del Madrid de anoche al Barcelona fue un chorreo en toda regla, y solo cabe aguantar el chaparrón ante una nueva eliminación. Ganó el Madrid, y ganó bien, con autoridad e imposición. 

La parte negativa del encuentro la firmaron por un lado Vini y Gavi con encontronazo de niñatos que se pierden en cosas que se salen del fútbol, en formas inmaduras de veinteañeros imberbes a los que hay que reconducir y aplacar; y por el otro el público que cantó 'Vini muérete', y que no dejó de lanzar cosas al campo, a la portería de Courtois a pesar del aviso de megafonía. Ahora esperamos denuncia por parte de la liga, y sanción al club. 

Se habla mucho de adn, y este lo puso el Madrid, sobre todo en la segunda parte donde fue arrollador. Con cuatro goles, de Benzema, echaron al eterno rival, al favorito, y pudieron ser más, facilmente dos, algunos dicen tres ante un Barça desparecido y sin respuesta ni en el campo, ni en el banquillo. 

Fue un baño, una marea blanca en el Camp Nou



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